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Patria ilusoria, patria seductora

Patria-seductora

 

«Si esto es traición, saque el mejor partido de ella»
—Patrick Henry. 1765, en rechazo a la Stamp Act.

 


«La ideología de la socialización (en su forma neofascista) flota ahora, debido a nuestra negligencia culposa, a través del vacío de nuestra atmósfera intelectual y cultural
Obsérvese con cuánta frecuencia se nos pide que hagamos “sacrificios” indefinidos en favor de propósitos no especificados, y cuánto invoca el gobierno el “interés público”.[…]*»
—Ayn Rand. La virtud del egoísmo. Los constructores de monumentos, P. 126-7.

 

¿Patria, qué sera aquel engaño ilusorio?

Hace unas semanas pregunté en mi página “¿Daría usted incondicionalmente su vida por la patria?”. Aunque me fue grata la gran recepción que tuvo y que en su mayoría respondieron “no”, me sigue preocupando que unos respondieron “sí” y  que otros tuvieran incertidumbre al respecto. No es para menos, tanto los colegios como la política transmiten que la patria debe venerarse, salvaguardarse, y que incluso vale más que la vida de uno, de forma incuestionable. En suma, que el propósito de uno es estar al servicio de la patria.

Se nos convence casi al grado de adoctrinamiento el abrazar a la patria como signo de grandeza, que nos da identidad, que vivimos para ella y que sin ella no somos nada. Pero en realidad, tiene un trasfondo ruin, ya que exige admiración sin cuestionamiento, apela una obligación moral el atender sus deseos o su preservación, y la renuncia de los propios intereses para atender los que exija la patria.

Pero la “patria” no es una entidad, no es tangible, no somos todos ni es de todos; al igual que la palabra “pueblo” y el “bien común”, será el estandarte que represente los intereses de un colectivo, de algunos individuos que sin escrúpulos pretendan ser voceros de todo un conjunto de población, comprometiendo sin consideración previa los intereses y opinión de otros a los suyos. Esto exige el sacrificio arbitrario de la voluntad individual, sometiéndole para atender voluntades ajenas.

El precedente de la patria

Aunque hace un par de siglos, la patria surgió con propósito sufragista en aras de libertad, en aquellas naciones que dejaron de ser colonias, que se constituyeron independientes y transitaron democráticamente. A la par, fue representada por hombres que lideraron aquellos movimientos de insurrección que lucharon por recobrar la institución de la propiedad privada, condecorados hoy como héroes, patriotas o caudillos. Se les construyeron monumentos y edificaciones en los que se les rindió tributo a sus nombres. ¿Entonces dónde está su engaño? No en lo que fue, sino lo que se exige que se haga en su nombre ocultando los caprichos e intereses de quienes dicen ser sus voceros.

¿Entonces qué es patria?

Me lo llegaron a preguntar y di mi propia definición:

“Ideario intangible —usualmente vinculado al nacionalismo— que cohesiona una nación apelando a precedentes históricos, por el cual los ciudadanos sienten orgullo, como si lo hecho por otros fuera mérito también de quienes no lo hicieron.

Al ser intangible, descansando como un hito pasado el cual se le celebra y rinde ceremonia, nada puede hacerse contra ello (lo intangible), y quienes apelen a su defensa para intimidar a otros buscan el sacrificio colectivo en nombre de la ilusión: patria.”

¿Por qué hay que reprobar sus pueriles intenciones?

Antes que nada, advierta quiénes y bajo qué propósitos hablan en nombre de la patria. ¿Acaso hay causa que justifique sacrificar las libertades individuales? ¡Jamás!

Cuando un colectivo apela a ella, apela no a los méritos propios, sino a los que lograron aquellos personajes de antaño, abjudicándose de forma inmerecida aquellos méritos como si fuera también del colectivo, por lo tanto se autoconfieren autoridad para dictaminar en su nombre lo intereses que ansían. Asimismo, exigen que los demás ciudadanos se unan a su causa en nombre de la patria, usan la palabra patria como cheque en blanco para que otros cumplan arbitrariamente sus demandas incondicionalmente.

Cuando los ciudadanos de una nación aceptan suficientemente la idea de que “la patria es primero” (como el slogan del congreso de la unión en México), equivale a decir: el sacrificio arbitrario del individuo es inapelable.  Por si no fuera poco, aquella idea implica la renuncia del derecho que uno tiene sobre su propia vida, quedando a la merced de otros, implica que el trabajo y esfuerzo de uno debe ser para otros antes que para uno mismo. Implica que un individuo es propiedad de otros, que un individuo está obligado a la renuncia de su vida y libertad para que esté a la disposición de quienes carezcan de escrúpulos, de quienes carezcan de valor propio, de quienes tengan la arrogancia de dictaminar sobre la vida de otros.

Aquel orgullo patriótico que les pretenden infundir se los regresan en forma de miedo, pues aquel que no atienda los intereses de aquellos que pretenden ser voceros de la patria, se le acusará de traición. Usarán la traición como argumento de intimidación, infundirán temor en las víctimas como pecaminosas, irán en su persecución inyectando odio, segregando la población y respaldando su ilegitimidad bajo el uso de la fuerza, y cómo último recurso declararán estados de emergencia.

¡Que se enteren aquellos fanáticos patrióticos!

¿Traición a quién? ¿Traición a mi vida, a mis principios, a mis valores morales y lo que yo deseo para mi? ¿Qué me ha dado la patria de la cual pretenden ser defensores y yo siervo agradecido? ¿Le llaman patria para esconder los caprichos y necesidades de otros?

No les debo nada a ustedes, ni ustedes a mi; no les necesito, pero ustedes me necesitan como medio para lograr sus fines. Aquella ilusión de la patria radica en la creencia que se defiende un ideal supremo, pero más es lo que se ha perdido en las privaciones logradas en su nombre; ya sea en el nacionalismo económico, en los conflictos armados, o en el engrosamiento de los cuerpos políticos que se autodenominan paladines de la patria: en parásitos de grandeza. Queda claro que degenera en un colectivismo que da lugar a las pasiones políticas más atroces.

Mi vida, mis logros, mis méritos, mi esfuerzo, mi propiedad, mi persona, no están a disposición de lo que dicten otros, ninguna injerencia puede tener el interés colectivo sobre mi por la fuerza. Ninguna obligación se me puede dictar sin mi consentimiento previo y voluntario. Yo vivo para mi, no para otros. No renunciaré a principios y valores objetivos en nombre de una emoción abstracta que no comparto. Reclamo lo que es mio y solo a mi pertenece, lo que es producto de mi trabajo y esfuerzo, por ello no renunciaré al individuo que he proclamado.

 

 

 


*Continuación de la cita. […] Obsérvese el predominio que, en forma repentina, ha adquirido la cuestión del prestigio internacional, y qué políticas grotescamente suicidas se justifican relacionándolas con cuestiones de “prestigio”.

  1. Pareciera que aquellos que enarbolan con gran orgullo colectivo la patria, son gente que carece de logros propios y autoestima, ya que se solo se puede valer de los logros de otros.
Caesar D'Anconia

Caesar D'Anconia

Estudiante de Relaciones Internacionales, administrador de Felino Libertario, y asistente de investigación en la Dirección de Investigación de su universidad. Amante de la libertad y su promoción, egoísta por convicción, pragmático y un truhan ávido en el debate. Sus temas recientes de investigación tratan sobre integración y autonomía regional en América Latina y el Caribe, crisis política, instituciones regionales, seguridad y gobernanza, aunque también es analista del panorama internacional. No obstante, los temas que le apasionan son sobre economía, política e historia, así como la conjunción entre esas ciencias. Fanático radical de los gatos, autodidacta y sediento insaciablemente de conocimiento.

One Comment

  1. Si mi país, llámese patria o México, realmente representara mis más preciados valores, si lucharía para defenderla de cualquier entidad que la amenazara, desafortunadamente esa idea ilusoria que hoy llamamos patria dista muchísimo de representar valores morales por los cuales deberíamos luchar sino al contrario, cada día es más difícil la lucha por por defender los valores correctos en medio de tanta propaganda y confusión.
    Te felicito por tu claridad de pensamiento y por contribuir a difundir las ideas correctas

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